La industria cripto cerró 2024 expectante. La victoria de Donald Trump en las elecciones de EE UU llenó de optimismo a las empresas del sector y a los inversores, conscientes de que el panorama iba a cambiar radicalmente. Los directivos de las principales compañías hablaban de una “época dorada” para las criptos. Tenían razón. El apoyo directo del republicano impulsó el mercado a niveles récords, obligando a las autoridades internacionales a tomarlo en serio y a regular un espacio todavía desregulado. EE UU ha pasado del escepticismo a abrazar estos activos, con una legislación favorable y decenas de demandas contra empresas cripto iniciadas en el mandato anterior desestimadas y guardadas en un cajón: en este escenario, firmas como Polymarket y Tether, que fueron expulsadas o cuya operativa fue limitada en EE UU por sus conductas, estudian su regreso al mercado estadounidense.
La aprobación de la ley Genius que regula el mercado de stablecoins en EE UU sienta las bases para el regreso de Tether, el emisor de USDT, la moneda estable más grande en el mercado. La empresa, con sede en El Salvador, tiene un pasado en la sombra y acumula varios encontronazos con los reguladores. El más grave en 2021, cuando fue sancionada tras engañar sobre las provisiones que supuestamente respaldaban sus activos: no tenía suficientes dólares y parte de sus reservas eran préstamos y otras criptomonedas. Desde entonces, tiene prohibido operar en el estado de Nueva York y la empresa decidió no seguir con su operativa en EE UU. Pese a ello, la mayor parte de sus reservas están compuestas por letras del Tesoro y deuda a corto plazo del país.






