No quiero ser testigo de enfermos que están en las últimas. De un catálogo pavoroso de cánceres, alzhéimer, ictus. De infinitas depresiones

No creyendo en la existencia del cielo ni del infierno localizado en alturas o bajuras, pero sí en su significado terrenal, identifico al primero con cosas y sensaciones muy placenteras que te puede regalar la vida en determinados momentos y al segundo en los horrores y sufrimientos que se acumulan en los hospitales. Son los lugares más crueles cuando las enfermedades te...

obligan a ser su huésped. Y vale, pueden servir para sanarte o para el paso definitivo hacia la tumba. Y es muy angustioso tener que visitarlos Porque tu cuerpo aúlla de dolor o porque seres queridos se encuentran allí. Qué alegría si se reponen y cuánta tristeza al despedirte definitivamente de ellos.

Solo suplico que almas caritativas me ahorren sufrimiento aplicándome la bendita eutanasia si llega el desastre o que no tengan la generosa ocurrencia de internarme en una residencia, esas desoladoras antesalas de la muerte, si mis estados físico y mental me convierten en un vegetal. Respeto a los que intentan seguir en este mundo a costa de lo que sea, pero que el Estado le facilite las cosas a los que anhelan un tránsito rápido y sin dolor hacia la nada.