La Casa Blanca no da ninguna señal de querer avanzar en las condiciones necesarias para un cambio real en Venezuela
Dos semanas después de la operación militar estadounidense que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, Venezuela permanece inmersa en una fase de incertidumbre que no da ninguna señal de estar encaminada a una eventual transformación democrática del régimen chavista. Más que el inicio de un cambio, lo que se percibe es una acumulación de decisiones inconexas, difíciles de ...
leer como parte de una estrategia coherente. Sin embargo, la Casa Blanca reiteró ayer mismo su satisfacción con el actual Gobierno venezolano al mismo tiempo que Donald Trump recibía a la opositora María Corina Machado para almorzar.
Venezuela continúa siendo un país sin legitimidad política en el Gobierno. Quien ocupa el poder nunca lo ganó en las urnas, es más, participó en un enorme fraude electoral para quitarle el triunfo a la oposición. Tampoco existe un compromiso con la celebración de elecciones libres y supervisadas, ni con la liberación plena de los presos políticos, ni garantías reales para que la oposición pueda hacer política sin amenazas, persecución o exilio. Las excarcelaciones recientes, presentadas por el Gobierno como señales de apertura, han sido insuficientes. Organizaciones de derechos humanos advierten de que cientos de personas siguen privadas de libertad o sometidas a formas encubiertas de control. Los gestos alivian tensiones momentáneas, pero no sustituyen un proceso político legítimo.






