Las temperaturas bajan de los -20 °C en ciudades en las que el invasor bombardea a diario el sistema energético
“He intentado aguantar, pero esto es demasiado deprimente”, dice Alina Sorochka, una mujer ucrania de la provincia de Kiev. El lunes tuvo en su casa tan solo cuatro horas de luz. Desde noviembre sufre apagones diarios similares, pero el termómetro marcó aquella noche -22 °C. De día, la temperatura media esta semana es de -12 °C. Sorochka volvió a su país tras tres años residiendo en el Levante español. Quería permanecer en Ucrani...
a hasta marzo, para cuidar de sus padres. Pero este enero volverá a hacer las maletas con sus hijas de 6 y 11 años: “Las niñas me piden constantemente que marchemos, por las explosiones, por el frío”. La campaña rusa de bombardeos contra el sistema energético hace de su vida un suplicio.
Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, avisó a la población el pasado noviembre de que este podía ser “un invierno extremadamente difícil”. No le faltaba razón. Los misiles y los drones rusos han dejado este enero a millones de personas sin luz, ni agua caliente, ni calefacción, sobre todo en las ciudades densamente pobladas como Kiev, Dnipró, Odesa, Zaporiyia y Krivi Rih.















