Los ataques constantes de Rusia a la infraestructura energética ponen al país al borde de la crisis humanitaria
Los pies se hunden en una capa de nieve virgen de unos 20 centímetros de espesor. No es un día de los más fríos, con -8 °C, pero las manos, incluso con guantes, solo resisten un rato a la intemperie. Tymur Kushy, de 43 años, comanda una cuadrilla de técnicos eléctricos de la empresa DTEK, la mayor energética de Ucrania. “Tenemos que devolverle l...
a luz a la gente cuanto antes”, dice, mientras sus compañeros trajinan con los cables congelados. Este invierno no dan abasto. Se juntan las temperaturas más extremas en la última década con el recrudecimiento de los ataques rusos a la infraestructura energética de Ucrania y unas defensas antiaéreas insuficientes.
Los trabajadores energéticos se han convertido en “héroes” en el país, como dice Oleksiy Povolotskiy, director de la Oficina para la Recuperación de la Infraestructura Energética de DTEK. “Es un trabajo duro y peligroso”, explica en su oficina en Kiev.
Esta semana vuelven a estar en alerta. El presidente, Volodímir Zelenski, ha advertido de que sus servicios de inteligencia le han informado de que Rusia se prepara para otro gran ataque, a pesar de la nueva ronda de negociaciones a tres bandas que se celebran este martes y miércoles en Ginebra. Mientras, las temperaturas han vuelto a desplomarse y se registran fuertes nevadas y rachas de viento.









