La emérita ha mantenido a lo largo de su vida un círculo reducido, pero fiel, de amistades. Tras el fallecimiento de su hermano Constantino, en 2023, ahora se enfrenta a las ausencias de dos de sus mayores confidentes
La reina Sofía está haciendo frente a uno de los momentos más difíciles de su vida. Con apenas unas semanas de diferencia, ha despedido a dos de las personas más importantes que siempre la acompañaron: su mejor amiga Tatiana Radziwill y su hermana pequeña Irene de Grecia. En sus 87 años, la emérita no ha tenido un extenso círculo de amistades, pero aquellas con las que ha contado las ha cuidado hasta el final. Precisamente por ese motivo, estas dos nuevas ausencias suponen un jarro de agua fría en su vida y, sobre todo, en su día a día.
Este reducidísimo grupo de íntimos estaba formado, sobre todo, por sus familiares: su hermano Constantino de Grecia, que falleció en enero de 2023, junto a su mujer Ana María; su hermana Irene, fallecida este jueves a los 83 años; y el matrimonio formado por Tatiana Radziwill y su esposo, el doctor Jean Henri Fruchaud. La reina Sofía solo cuenta ahora con el apoyo de su cuñada, quien reside en Grecia a miles de kilómetros.
En los últimos años, la madre del rey Felipe VI procuró que tanto su hermana como Radziwill se sintiesen parte de la familia. Tanto es así que ambas protagonizaban posados en Palma junto a los reyes Felipe VI y Letizia, la reina emérita Sofía, la princesa Leonor y la infanta Sofía. También les solía acompañar Fruchaud. El último de estos encuentros se produjo en el verano de 2024, cuando salieron a disfrutar de una cena en la ciudad balear durante las tradicionales vacaciones de la Familia Real en la isla. Fueron Leonor y Sofía quienes se encargaron de llevar las sillas de ruedas tanto de Irene como de Tatiana, ambas aquejadas de problemas de salud y movilidad.









