El capitán, símbolo de una generación que vio a la entidad rozar el abismo, lidera al conjunto cántabro en la visita hoy del Barça

El Sardinero lucirá hoy sus mejores galas para acoger una nueva visita del Barcelona (21.00, Movistar), en los octavos de la Copa. Habría que echar la vista muy atrás en el tiempo para ver la última cita entre estos dos equipos en tierras cántabras. Fue un 11 de marzo de 2012 y el entonces equipo dirigido por Pep Guardiola se impuso po...

r 0-2 con doblete de Leo Messi. En aquel Racing de Santander, por ejemplo, jugaba Gonzalo Colsa, hoy en día director de Fútbol Educativo del club. Tanto ha llovido desde entonces que el actual capitán del equipo racinguista, el centrocampista Iñigo Sainz-Maza (Ampuero, Cantabria; 27 años) ejerció de recogepelotas ese día. “Siempre que intentábamos pedir alguna cosa, el que organizaba el tema de los recogepelotas nos cortaba un poco; nos intentábamos escapar para pedir alguna camiseta, algo de algún futbolista, pero no tuve suerte”, rememora en conversación con EL PAÍS.

Iñigo recuerda con nostalgia esas visitas al Sardinero del Real Madrid de Mourinho, Casillas y compañía y también las del Barcelona del astro argentino. Sueña con que se repita de una manera más habitual y que no sea algo puntual como el duelo de hoy en El Sardinero. Lo anhela alguien que las ha visto de todos los colores en el Racing de Santander. “Me ha tocado vivir la peor época del club. Entrenábamos y no teníamos balones. No teníamos agua caliente y teníamos que entrenar súper rápido porque se iba la luz y no había focos en los campos. Hemos estado a punto de desaparecer varias veces”, evoca el capitán racinguista, “feliz” de que todo eso se haya quedado atrás. “Tuvimos que bajar al barro y pasar unos años muy difíciles, pero creo que ahora nos sentimos todavía mucho más orgullosos”, reflexiona alguien a quien, como aficionado, le tocó vivir episodios terribles en la historia de la institución cántabra como el plante de los jugadores en la eliminatoria copera frente a la Real Sociedad aquel 30 de enero de 2014 o el asalto al palco por parte de aficionados en la visita del Almería unos días antes.