El presidente de Estados Unidos recibe a la jefa de la oposición en la Casa Blanca y unas horas antes habla por teléfono con la presidenta interina
Los asesores de Donald Trump saben que tienen un jefe volátil, capaz de cambiar de opinión en cualquier momento. En El Camaleón, Maggie Haberman, corresponsal en la Casa Blanca, cuenta que montan guardia día y noche frente al Despacho Oval para ver quién entra a hablar con el presidente de Estados Unidos y cuáles son sus intenciones, como en un juego de espías. Estos días, Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, y María Corina Machado, la opositora que aspira a sucederla, han entrado en ese baile de poder con el que tratan de convencer a Trump, un hombre imprevisible, de que son la persona indicada para conducir la transición en Venezuela.
Machado mantendrá este jueves un almuerzo de trabajo, según la agenda de la Casa Blanca. Al mismo tiempo, un diplomático de la máxima confianza de la presidenta venezolana, Félix Plasencia, se encuentra en Washington tendiendo puentes con el Gobierno estadounidense. Plasencia ha sido clave para que el chavismo se adelante unas horas a la oposición y consiguiese una llamada telefónica entre el magnate inmobiliario y Delcy Rodríguez. Al colgar, él ha dicho que la llamada ha sido “excelente”, mientras que a ella le ha parecido que ha discurrido en un tono “cortés”. Obviamente, Machado no quiere quedarse atrás y se ha ofrecido a “compartir” su premio Nobel de la Paz con el republicano durante su charla. Sin Nicolás Maduro en la ecuación, una y otra se quieren ganar su favor.










