La vicepresidenta asume el poder ante la “ausencia forzosa” de Maduro y es la figura que deberá administrar la relación del chavismo con Trump
En las horas posteriores a la captura de Nicolás Maduro, la figura de una mujer concentra todas las miradas y especulaciones y no es la de María Corina Machado. Delcy Rodríguez, la poderosa vicepresidenta, emerge más que nunca como una pieza central en la reconfiguración del poder chavista en estas horas críticas en las que Donald Trump ha logrado descabezar al régimen.
De momento, Rodríguez, de 56 años, ha tomado las riendas del país. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela declaró la tarde del viernes la “falta temporal” de Nicolás Maduro y ordenó que Delcy Rodríguez, como vicepresidenta, asuma la presidencia ante la “ausencia forzosa” del mandatario. La Constitución de Venezuela indica, según su artículo 234, que las faltas temporales del presidente serán suplidas por la vicepresidenta hasta por 90 días, un plazo que puede prorrogarse otros 90 días por decisión de la Asamblea Nacional. Brasil ya la ha reconocido como líder de Venezuela ante la ausencia de Maduro.
“Delcy es la clave”, asegura una fuente conocedora de la situación interna en Venezuela. “Es inteligente y será prudente”, añade. Cada hora se presenta crucial en un escenario de informaciones cruzadas, propaganda y noticias falsas. Nadie se atreve a asegurar qué va a ocurrir en los próximos días —ni siquiera en las próximas horas—, pero nadie duda de que pasará de una forma u otra por la líder chavista. Hija de un líder marxista asesinado en prisión en 1976, Rodríguez creció en un aparato dominado por los hombres en el que se ha intentado distinguir por su capacidad para dialogar con las élites económicas y actores extranjeros.














