Más de 400 estudiantes del título obligatorio para ser docente se posicionan contra el método de formación y la propuesta de reforma
Quienes firmamos este artículo, matemáticos, filósofas, historiadores, informáticas, filólogos, físicas, nos hemos encontrado a lo largo de estos meses en el Máster de Formación del Profesorado (en adelante, MFP) hablando con entusiasmo de aquellas materias a las que nos dedicábamos hasta hace no tan poco. ¿Y qué podremos contar en el futuro sobre el año que cursamos el MFP? Que nos unió hablar de aquello que habíamos estudiado y de lo mucho que odiamos dicho “Máster”. Hablaremos ...
de lo que fue una de las experiencias más humillantes e inútiles que hemos conocido. Hablaremos de cómo ese año perdido casi nos desanimó en nuestro afán de ser docentes.
Pues bien, aquello sobre lo que dentro de un año no tendremos nada que decir, ahora se pretende ampliar a dos. Que dure dos años y, que por supuesto sea más caro, más inaccesible. La Conferencia de Decanos y Decanas de Educación ha propuesto extender la duración de su Máster, ese Máster que, recordemos, es obligatorio para ejercer como docente. Sin embargo, nos parece que todos los pedagogos que se han volcado justificando esta decisión han obviado algo: consultar sobre la supuesta necesidad de esta decisión a quienes lo han cursado.






