El número dos del departamento deja el cargo tras negarse a cumplir la orden de investigar a la viuda de Renee Good, según ‘The New York Times’

Seis abogados de la Fiscalía federal de Mineápolis (Minnesota) dimitieron el martes ante la presión que está ejerciendo el Departamento de Justicia del Gobierno de Donald Trump en el caso de Renee Good, la mujer que la semana pasada fue asesinada a tiros por un agente del Servicio de Inmigración (ICE), según ha informado The New York Times. El diario, que cita fuentes conocedoras de los ceses, señala que el grupo de fiscales dimisionarios está encabezado por el número dos de la oficina, el fiscal adjunto Joseph Thompson, que decidió dejar el cargo tras recibir presiones de altos cargos de Justicia para que investigara por la vía penal a la viuda de Good, Becca.

La información periodística señala que la investigación judicial no se había dirigido a averiguar si el agente que disparó a Good violó la ley federal, en lo que sería un caso de derechos civiles, y en lugar de eso abrió una pesquisa sobre los vínculos de la víctima y su esposa con grupos de activistas que protestaban en las redadas de inmigración.

Thompson se opuso a seguir esas directrices, y criticó también la negativa de la Justicia a abrir una investigación en cooperación con una agencia estatal que se ocupa de los tiroteos policiales, según indica el diario neoyorquino. El fiscal adjunto, además, lideraba una investigación por fraude en las ayudas para escolares de Minnesota que empezó en 2022, y con la que el Gobierno Trump ha justificado sus redadas migratorias y el envío de agentes federales de refuerzo, puesto que la mayoría de los acusados son de origen somalí.