El resultadismo no es un vicio del fútbol que haya impregnado la vida: es otro vicio de la vida que se observa bien en el fútbol
Florentino Pérez se impacientó con Xabi Alonso, pero la culpa no está solo en Xabi Alonso o en los jugadores del Real Madrid o en el propio Florentino Pérez, que escogió al entrenador y le dio la confianza que ahora le quita: la culpa está en el tiempo este que habitamos, que se impacienta rápido por cualquier cosa. Ahora todo se mide, en el fútbol y en la vida: se miden los me gusta y los seguidores y el rendimiento y las pulsaciones y los pasos...
que damos y el uso de nuestro tiempo, porque los resultados han de ser inmediatos.
Vivimos en el medio de una espiral de ansiedad. La sociedad es impaciente y tiene prisa, aunque no siempre sepa por qué la tiene. A veces la gente tiene prisa porque quiere vivir, y otras tiene prisa para ver más reels en Instagram. Al cabo, la consecuencia es la misma: se acaba perdiendo la paciencia, aunque sea para poder perder el tiempo.
Te calculan los minutos que tardarás en leer un artículo y las horas que tendrás que dedicar hasta preparar unos buenos canelones. Las canciones, las series y las películas deben llevar su dosis de adrenalina ya en los primeros compases para evitar que pases a las siguientes, porque ya es más ágil nuestro dedo que nuestro cerebro: la prisa ha acabado por ser un acto reflejo de la conciencia.










