La mejoría del Madrid contra el City otorgó más tiempo al técnico mientras la directiva se debate entre la paciencia y la intervención inmediata, inquieta por lo que considera una deficiente preparación física
La confusa resaca de la derrota del Real Madrid contra el Manchester City este miércoles (1-2) empezó a asomar ya en el segundo tiempo en la grada, que atravesó tramos de confianza entusiasmada seguidos de otros de desesperación nerviosa desfogada en silbidos cuando no llegaban los goles. La derrota no terminó de condenar al escrutado Xabi Alonso, pero la mejoría en el juego...
tampoco le sirve de rescate definitivo. Aunque el foco se ha posado los últimos días más sobre el nivel de la preparación física que en lo futbolístico. La cúpula del club mantiene al técnico en observación, dividida entre quienes prefieren intervenir pronto y aquellos convencidos de que el momento del proyecto, con el cambio cultural que implica, requiere tiempo, según fuentes con conocimiento de las posturas. Y algo de tiempo ganó. Pese a perder.
Tres días después de la pobreza del partido contra el Celta (0-2), la confusión sobre con qué quedarse afloraba también entre los futbolistas. En las reflexiones de Bellingham en la CBS, por ejemplo: “Creo que ha sido una señal. Conseguimos hacer un partido del que podemos estar un poco más orgullosos”, dijo. “Pero por supuesto no vamos a estar nunca felices o satisfechos con un buen partido si perdemos”.












