Los analistas, sorprendidos por la virulencia del ataque, avisan del impacto de la injerencia en un entorno de elevada deuda pública

La relación entre el presidente estadounidense Donald Trump y Jerome Powell ha vuelto a activar las alarmas del mercado. La apertura de una investigación penal por parte la Fiscalía de Estados Unidos contra el presidente de la Reserva Federal por las obras de reforma de la sede de la institución en Washington ha hecho temer una nueva oleada de fuertes ventas en los activos de riesgo y búsqueda de refugio que por ahora se ha contenido.

Los escasos puentes entre ambos tras un año y medio de animadversión y fuertes críticas por parte de Trump han terminado de saltar por los aires. Powell, quien hasta ahora había mantenido la prudencia pese a ser la diana de toda suerte de insultos por parte del mandatario republicano, ha optado por presentar batalla al asegurar que “la amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”. Su reacción ha puesto en lo peor a analistas e inversores, que temen que la oleada de injerencias de todo signo desatada en el arranque de año por Trump derive en la destrucción de la independencia de la Reserva Federal. Pero, ¿qué implicaciones tendría una detonación así para el mercado?