Petroleras como ExxonMobil declinan la invitación de Donald Trump por falta de seguridad jurídica y Pedro Sánchez pide “respeto” a la decisión del grupo español

Tras las declaraciones que el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, lanzó el viernes en la reunión pública convocada en la Casa Blanca por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar sobre el futuro de Venezuela, el ejecutivo de la compañía española y los del resto de petroleras invitadas participaron en un segundo encuentro a puerta cerrada. En ella, Trump trasladó a Imaz que se darán “todo tipo de facilidades” y “lo que necesiten” para impulsar la producción de petróleo, pues la intención de Estados Unidos es ver “resultados lo antes posible”.

Repsol sería junto a la italiana ENI (socio de la española en la explotación del yacimiento de gas la Perla, uno de los mayores del mundo), Chevron y Shell, las petroleras mejor posicionadas en la nueva etapa de intervencionismo norteamericano en Venezuela. Las riendas las llevarían los secretarios de Estado de Energía, Chris Wright, y de Interior, Doug Burgum, y Marco Rubio (el responsable de Estado) se centrará en los aspectos políticos de lo que llaman la transición en Venezuela.