La escritora elige objetos y recuerdos de su vasta carrera para incluir en la Caja de las Letras de la institución
El legado de Elvira Lindo se encuentra dentro de una pequeña caja dorada. Le ha “costado mucho desprenderse de ellas” la tarde de este lunes, pero la escritora ha llevado hasta el Instituto Cervantes una muestra de las cosas que le hacen pasar la vida “de la mejor manera posible”: dibujos, cuentos, cuadernos de notas y fotografías de sus seres queridos. “Es un legado que tiene que ver con la infancia”, dijo la que fue Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1998. Entre los objetos se encuentran dos libros de cuando era pequeña. La obra Tom Sawyer a través del mundo, de Mark Twain, y una novela de Guillermo Brown.
“Hay tantas cosas”, que la periodista no sabe si se deja alguna fuera. “Hay un guion de radio porque quería mostrar los sitios donde he trabajado y quiero tanto”, admite Lindo. “Está el cine, la literatura... Lo que peor sé hacer que es dibujar, es justo con lo que más me he entretenido. Así que si en un futuro hacen una exposición sobre mí, que no se quede solo en una edición de un libro, si no en algo más de cómo soy yo: un poco infantil”, expresó acompañada por su marido, el también escritor y Premio Princesa de Asturias de las Letras Antonio Muñoz Molina, y su hijo.






