El año en que los bancos han duplicado en Bolsa el valor de sus acciones, la clase media y trabajadora todavía no ha recuperado el poder adquisitivo perdido

Desde que dedica menos tiempo a conseguir la paz mundial, el Presidente Sánchez se ha hecho más casero, hasta el punto de difundir un video por la red china (cómo no) TikTok enseñando el Palacio de la Moncloa y, ahora, contando las doce medidas, una por mes, aprobadas por el Gobierno para mejorar la vida de la clase media y trabajadora. Más allá de que el movimiento huela a elecciones, me permite una reflexión sobre cómo concibe este Gobierno la política económica, sobre todo, cuando coincide con otros titulares donde se señala que “la Bolsa española cierra su mejor año en tres décadas”.

Así se entiende que los analistas financieros y los bancos de inversión estén alabando a España: porque su Bolsa mira como posible este año un índice de 20.000 desde el 8.600 de cuando Sánchez ganó la moción de censura. Sin discusión, las empresas bursátiles son a las que más ha rentado este Gobierno, como prueba de lo bien que ha ido la economía española estos años de dificultades globales, en los que se han creado dos millones adicionales de puestos de trabajo y manteniendo una buena perspectiva para el nuevo año. Crecer se ha crecido. Ni la oposición lo duda. Pero veamos algunos rasgos de política económica que son, precisamente, los que definen la inclinación ideológica de un Gobierno.