Mattias Ekström (Ford) y Luciano Benavides (KTM) triunfan en la reanudación del rally, donde los lideratos en coches y moto siguen siendo frágiles

El Dakar asiste a una carrera apretada como nunca, y la reanudación del rally mantuvo unos márgenes inéditos a lo largo de la historia de la carrera: menos de 30 minutos separan al primer y décimo clasificado en la general de coches después de 2.766 kilómetros y siete largas jornadas de lucha contra el cronómetro. Comanda todavía el catarí Nasser Al-Attiyah (Dacia), pero le aprieta las tuercas el sueco Mattias Ekström (Ford), tanto o más afilado que sus experimentados e icónicos compañeros de equipo, un Nani Roma y Carlos Sainz que en la séptima etapa limaron distancias con el líder.

Fueron ganancias marginales, y la mejor noticia para todos ellos fue que Henk Lategan y su Toyota vieron truncada su magnífica progresión en el último tramo de especial del día. El sudafricano perdió casi nueve minutos en apenas 40 kilómetros. Pasó de verse ganador de la etapa y líder a caer de un podio que completan ahora mismo Ekström y Roma, a cinco y siete minutos de la cabeza de carrera a las puertas de una etapa 8 marcada en rojo por David Castera, director del Dakar. “Será la etapa más bonita, pero no sé si la podrán disfrutar. Lo que estoy seguro es de que la recordarán”. En medio de una ventolera de arena en el oasis de Al Dawasir, el sueco volador completó los 462 kilómetros de especial entre Riad y la meta en 3h44m22s, su sexta victoria de etapa en seis participaciones en el rally de rallies después dos décadas dedicadas al asfalto y los turismos.