Los productores de vino y aceite prevén compensar parte del daño de la guerra comercial de Trump. Los ganaderos alertan de la destrucción de empleo y actividad en la industria cárnica
La ratificación y entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, el mercado común que componen Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, era ansiada por la industria alimentaria española, que esperaba con urgencia este tratado para paliar los daños ocasionados por los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos. En 2024, este fue el cuarto mercado internacional de destino para los productos alimentarios españoles, con más de 3.300 millones de euros en transacciones.
FIAB, la patronal de la industria de alimentos y bebidas, valora “la importancia y la oportunidad que supone el acuerdo comercial entre las dos regiones”, al tiempo que subraya la necesidad de que se establezcan “cláusulas espejo que garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos de los países del Mercosur que lleguen a Europa”.
Según datos de la patronal de los fabricantes alimentarios, en el año 2024 la balanza comercial con los países de Mercosur fue deficitaria: las exportaciones fueron de 329 millones, mientras que las importaciones superaron los 2.200. Algo que FIAB achaca a los aranceles que dichos países mantenían en algunos productos y que acababan siendo un desincentivo comercial.







