Mientras siete regiones impulsan este servicio gracias a una donación de la fundación de Amancio Ortega, el cántabro es el único completamente financiado a cargo de los presupuestos públicos y permitirá atender a 350 pacientes al año

Cantabria no llega a los 600.000 habitantes, gestiona uno de los presupuestos públicos más pequeños de España y lleva enlazando gobiernos de distinto signo desde hace más de una década. Nada de eso, sin embargo, ha impedido que la región esté intentando lograr lo que no ha conseguido ninguna otra Comunidad: construir la primera unidad de protonterapia puramente pública para combatir cáncer...

es de difícil acceso y que afectan especialmente a niños. El proyecto, que ya ha alcanzado los 51.555.362 euros y está financiado íntegramente con fondos públicos, avanza. Mientras, Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Galicia, País Vasco y Canarias aspiran a llegar a la misma meta... pero gracias a la financiación de 280 millones con los que la Fundación Amancio Ortega adquirió 10 máquinas de protonterapia para donarlas a dichas Comunidades.

La protonterapia, una modalidad avanzada que utiliza protones en lugar de rayos X, permite administrar la radiación en profundidad de forma más controlada, concentrando la dosis en el tumor. Así se reduce la irradiación de los tejidos sanos. Con esta tecnología como referencia, Cantabria podrá atender a unas 350 personas al año y eliminará la dependencia de las derivaciones a Madrid, donde se concentran actualmente las dos únicas clínicas que ofrecen este tratamiento en el país, ambas privadas.