La presidenta mexicana da en cada aparición pública una muestra de clase y estilo frente a las frivolidades que mediáticamente dominan ciertos círculos

Todavía en shock tras el impacto de las campanadas a cargo del disparate Pedroche, vino Instagram a socorrerme y encontré un reel que me hizo ver la luz como un regalo. Tuve la suerte, además, de tropezármelo el día de Reyes, a cargo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. ...

Ambos contrastes suponen la noche y el día. La claridad frente a la zozobra tenebrosa del caos. Por más que la modelo y el modista Josie se han esforzado en explicarlo, reconozco en mí una parte de culpa que me impide acoplarlo en las neuronas. Lo admito: no me entero ni soy experto en las claves de la moda. Pero existe otra parte de responsabilidad en ellos: no han sabido convencerme de su obra magna conjunta ni ahora ni a lo largo de los años. Lo que decidí, por no marearme al contemplarlo, fue comer las uvas con Chenoa, los Estopa en La 1 y su rumba de smoking conjuntada con zapatillas para pisar y agarrarme con fuerza al suelo de este ya agitado 2026.

Aparté mi vista del desbarajuste tejido sobre el cuerpo de Pedroche a base de aderezos de almacén chino y quise empezar el año con buen pie. Evité quedar más confuso y azorado por culpa de las ocurrencias que ese chamán con pompa de todas las frivolidades llamado Josie embotó a la reina de las campanadas.