Es el momento de que el continente tome conciencia de su fortaleza y ocupe su lugar entre las grandes potencias políticas del planeta

Las reglas del orden internacional y los valores de paz, diálogo y seguridad en los que se sustenta están en juego en estos momentos. Las fuerzas políticas que quieren debilitar la democracia y destruir el proyecto europeo ya no se esconden. Lo que somos y representamos está en juego. La opción es volver a la ley de la selva y la arbitrari...

edad de la violencia. El respeto al derecho internacional está desafiado en Ucrania, en Gaza y en Venezuela.

No hay libertad sin ley y sin instituciones que la salvaguarden y la apliquen. Esas instituciones son la base de nuestras democracias y del orden internacional basado en normas; son la barrera contra la injusticia, la violencia y la arbitrariedad. Ese orden internacional es consustancial a nuestras democracias, a nuestra convivencia en paz y a nuestra propia seguridad. Por eso, no nos podemos resignar, ningún demócrata puede resignarse, a un orden de injusticia y arbitrariedad que cuestiona nuestra democracia porque erosiona aquellos valores, instituciones y normas en los que se apoya.

La paz y estabilidad internacionales solo son posibles cuando se respeta el derecho internacional y la soberanía de los Estados, resolviendo las controversias por medios pacíficos y cauces institucionalizados. El futuro de Venezuela debe construirse a través del diálogo entre venezolanos, de manera democrática y por medios pacíficos. Son los mismos valores, los que nos permiten reclamar para Ucrania y para Gaza paz y justicia. Porque en nuestro mundo todo está conectado, también el orden internacional y la democracia nacional.