El uruguayo marcó desde 30 metros con un tiro a 108 kilómetros por hora y abrió el paso a la final contra el Barça en la que estará Mbappé, que viaja este viernes a Arabia
La primera vez que el Real Madrid jugó contra el Atlético en Yeda, en la final de la Supercopa de 2020, Fede Valverde frustró al equipo del Cholo Simeone tardísimo, a solo cinco minutos de que terminara la prórroga. Morata corría solo hacia Courtois persiguiendo el 0-1, el uruguayo lo tiró, llegaron a los penaltis y el Madrid se llevó el título. Seis años más tarde, Valverde empezó a frustrarlos tempranísimo. Habían transcurrido 76 segundos cuando reventó la red con un derechazo a 108 kilómetros por hora. “Después de tantos partidos sin marcar, hoy era un gran partido para volver a marcar gol”, dijo el uruguayo, que había anotado por última vez el 26 de junio en el Mundial de Clubes. “Lo necesitaba mucho. Llevo muchos meses luchando para conseguir ese gol”.
Gonzalo bajó de espaldas un balón con el pecho y se lo dio a Bellingham, al que derribaron a 29,98 metros de la portería de Oblak, según las mediciones de Opta. Tal vez por la distancia, el esloveno dispuso una barrera de solo tres jugadores. Al verlo, Valverde aceleró hacia la pelota, muy centrada, y largó un derechazo que se incrustó cerca de la escuadra superando la barrera por fuera. “Ha sido un regalito hacia Roberto [Carlos] en Brasil”, dijo Courtois. “Yo sé que Valverde le pega de locos, pero nadie se esperaba que el efecto iba a ir por fuera de la barrera. Pero él lo ha dibujado así, un gol de dibujos animados, como de Oliver y Benji”. Hasta Simeone se asombró: “Ha sido un golazo, un tiro extraordinario. Se ve que le pega muy bien, tres dedos, pasando por fuera de la barrera...”.







