Un gol de Gonçalo Ramos en el minuto 95 fuerza una tanda donde Chevalier se exhibió con dos lanzamientos detenidos

El París Saint-Germain se ha proclamado campeón de la Supercopa de Francia por cuarta edición consecutiva al vencer en los penaltis al Olympique de Marsella en la final celebrada este jueves en el Estadio Internacional Jaber Al-Ahmad de Kuwait. El conjunto dirigido por Luis Enrique se vio contra las cuerdas ante un Marsella que buscaba su primer título desde 2012. Pero un gol de Gonçalo Ramos en el minuto 95 empató el encuentro (2-2) y forzó la tanda de penaltis. Una tanda en la que el héroe fue el guardameta del equipo parisino Lucas Chevalier, que detuvo dos lanzamientos.

El Trofeo de Campeones dejó un primer tiempo vibrante, con ocasiones para ambos equipos, incluso más y mejores para los de Marsella, pero con el PSG por delante al descanso. Ousmane Dembélé aprovechó un error defensivo del rival y un pase perfecto de Vitinha para hacer el 1-0 en el minuto 13.

En el segundo tiempo, la final siguió con un intercambio de golpes. El PSG tuvo el segundo en las botas de João Neves, pero el mejor de los de Luis Enrique empezaba a ser Chevalier por sus paradas. El PSG se libró del primer tanto marsellés hasta un penalti del propio guardameta sobre Mason Greenwood, máximo goleador de la Ligue 1 que igualó el encuentro transformando la pena máxima.