Los restos localizados en la costa de Casablanca son considerados un precedente de un primigenio humano moderno
Junto a las lluvias que alivian seis años de sequía y las victorias de su selección —equipo local en la Copa de África de fútbol—, Marruecos ha celebrado como un orgullo nacional el hallazgo de uno de los linajes más antiguo de antecesores del Homo sapiens por un equipo internacional en la costa de Casablanca. En el inicio de un año electoral en el país magrebí, el ministro de Cultura, Mohammed Mehdi Bensaid, ha convocado con urgencia a la prensa este miércoles para presentar “un descubrimiento arqueológico sin precedentes” sobre los orígenes de la especie humana, que confirma “la profundidad de sus raíces africanas”, y el papel central del Magreb “en las grandes etapas de la evolución humana”. La investigación ha quedado plasmada en el último número de la revista científica Nature.
“A fin de cuentas, todos somos de origen marroquí”, argumentó en tono festivo en 2017 el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, director del equipo franco-marroquí que dató restos humanos de 300.000 años de antigüedad en el yacimiento de Jebel Irhoud (300 kilómetros al sur de Casablanca), atribuidos como origen del Homo sapiens. Citaba esta anécdota el director del Instituto Nacional de Ciencias Arqueológicas y del Patrimonio (INSAP, por sus siglas en francés), profesor de prehistoria Abdeljalil Bouzouggar, al detallar el nuevo hallazgo en la sede del Ministerio de Cultura.







