El resultado de la intervención en Venezuela ha envalentonado a la Casa Blanca para amenazar a toda Latinoamérica y a la UE
El resultado de la Operación Resolución Absoluta parece que se le haya subido a la cabeza a Donald Trump. La acción militar implicaba un ataque aéreo y terrestre sobre la capital de Venezuela y el secuestro de su jefe de Estado. Carecía de la
on-militar-de-estados-unidos-en-venezuela.html" data-link-track-dtm="">constitucionalmente imprescindible autorización del Congreso para una acción bélica contra un país extranjero y vulneró la Carta de Naciones Unidas y la inmunidad soberana reconocida a los mandatarios de los países miembros de la organización internacional, pero la Casa Blanca se ha permitido ejecutar una acción con la única base legal de una orden de detención de Nueva York.
Así, el resultado del operativo militar ha devenido en una amenaza universal de uso de la fuerza bruta sin ningún principio democrático en sus acciones: en Venezuela, donde pretende controlar el país de la mano del mismo chavismo que denigró, la Casa Blanca ha descartado ignominiosamente a la oposición democrática, no ha exigido la libertad para los presos políticos, ni el retorno de los exilados o la apertura de un proceso democrático que conduzca a unas elecciones libres. Solo le interesa el petróleo, que considera una posesión de Estados Unidos.








