El pontífice mantendrá una reunión extraordinaria con los cardenales los días 7 y 8 de enero
La clausura del Jubileo convocado por el Papa Francisco, fallecido el pasado abril, no solo marca el cierre de un año extraordinario para la Iglesia católica. Para el Papa León XIV, en cierto modo, prepara el escenario para comenzar a imprimir su sello personal al pontificado. Una especie de punto de inflexión entre la continuidad y la afirmación de un estilo propio. El pontífice estadounidense ha cerrado este martes de Epifanía la Puerta Santa de la basílica de San Pedro que
024-12-25/el-papa-inaugura-el-ano-santo-que-pondra-a-prueba-su-pontificado-y-la-influencia-de-la-iglesia.html" rel="" data-link-track-dtm="">su predecesor había abierto la Nochebuena de 2024 para inaugurar el Año Santo que los cristianos celebran cada cuarto de siglo.
Es la primera vez en la historia reciente que un pontífice clausura un Jubileo iniciado por otro. Esta imagen refleja la excepcionalidad de las circunstancias en las que Robert Prevost llegó al papado el pasado 8 de mayo. Durante este tiempo, se ha dedicado, en gran medida, a completar la agenda que ya tenía prevista Francisco. Fue el pontífice argentino el que convocó y organizó el Jubileo y citó a los peregrinos en Roma. El primer viaje papal de León XIV —a Turquía y Líbano a finales de noviembre, para celebrar el 1.700º aniversario del Concilio de Nicea— también fue planeado por Francisco, que no pudo realizarlo antes de fallecer. Además, el primer documento del magisterio del pontífice estadounidense, la exhortación apostólica ‘Dilexi te’, dedicada al amor hacia los pobres, fue empezado por Francisco antes de morir, y es la continuación de ‘Dilexit nos’, que fue su última encíclica, publicada en 2024.














