Los lectores y las lectoras escriben sobre el deterioro de Venezuela, el futuro de la presidenta Delcy Rodríguez, la presencia de familiares en las UCI y el estado de la geopolítica
Llevo años pensando cuál es el mal menor cuando de Venezuela se trata. Lo pienso desde el cansancio estructural, desde esa sensación que regresa, puntual, año tras año, como un Macondo sin final. Estaciones emocionales que vuelven aunque el calendario avance. Han pasado 33 años desde el golpe de 1992. Recuerdo cada regreso a Venezuela para votar, creyendo una y otra vez que a golpe ...
de votos las cosas podían cambiar. Recuerdo también la tristeza acumulada de cada visita: ver la decadencia hacerse más visible, el deterioro del país, pero sobre todo vi algo más doloroso: el destrozo lento de la autoestima de mi pueblo. ¿Cuál es el mal menor cuando ninguna opción es buena?
Glenda Fermín Rodríguez. Granada
Si algo dejó claro Trump en su comparecencia tras el ataque a Venezuela y la captura de Maduro es que no tiene ningún interés en el restablecimiento de la democracia y que su único interés es el petróleo. Amenazó al resto de países de la zona, desfiló ante las televisiones exhibiendo su trofeo de caza y arrojó un cubo de agua fría sobre las esperanzas de los demócratas y del exilio venezolano. En cambio, no descartó a Delcy Rodríguez como nueva presidenta, siempre que se pliegue al mandato del verdadero presidente, que será Marco Rubio. Venezuela pasa de una democracia a un protectorado. Ya se veía venir que las relaciones internacionales volvían a ser las propias del siglo XX. Lo que no podíamos imaginar era que en realidad vuelven al XIX.







