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Preparados, listos, ¡ya! Aquí arranca este reportaje. Y, a la vez, comienza una cuenta atrás. Cuando hayan pasado 47 segundos, lo más probable es que usted, lector, se marche.

Son datos de la investigadora Gloria Mark, que calculó que, en 2004, el tiempo medio de atención solía ser de dos minutos y medio. Así que las prisas se han triplicado, hasta el punto de que la opción de escucha o visionado a velocidad 1,5 o doble se ha ganado nombre propio, speedwatching.

También existe, sin embargo, un movimiento opuesto. Una revolución hecha con calma, lentitud y contemplación. Este reportaje pretende formar parte de ello. Por eso hemos quitado dos distracciones: la publicidad y los botones de redes sociales que impulsan a compartir de inmediato el contenido. Y si quiere, puede escuchar música relajante mientras lee, solo tiene que pulsar el icono en cualquier momento.

Una narración audiovisual de ritmo pausado detrás de una tendencia planetaria que se opone a las prisas y el frenesí de la sociedad a golpes de emisiones televisivas del viaje de un tren, videojuegos donde solo flotan patos o ensayos sobre la importancia de parar