Los que han tratado estos meses al presidente de Venezuela aseguran que no está dispuesto a llegar a ningún acuerdo con Estados Unidos

Nicolás Maduro lleva desde hace meses esperando un ataque de Estados Unidos que le ha llenado de zozobra a él y a todos los que le rodean. Por primera vez desde que sucedió a Hugo Chávez al mando de Venezuela siente que se encuentra en una situación de verdadero peligro y ante una posibilidad real de ser derrocado. En el Palacio de Miraflores, la sede del Gobierno y su residencia habitual, se encuentran en alerta máxima.

La sensación es que ahora sí ha ocurrido algo. Este sábado se han registrado explosiones en Caracas y otras ciudades del país, cuyo origen no está aclarado del todo, que el chavismo achaca a una agresión exterior. “Bombardearon unos cinco puntos. En Caracas, Aragua y Miranda”, explica por teléfono un alto mando chavista, cercano a Nicolás Maduro, que en todo momento mantiene la calma.

El presidente de Venezuela ha dejado algo claro a su entorno: aquí nadie se rinde. Los que lo han tratado en este tiempo aseguran que está dispuesto a llegar hasta el final y que no contempla un acuerdo con Washington que derive en su salida del poder. La posibilidad ni siquiera ha estado encima de la mesa. Maduro gobierna en solitario Venezuela, en contra de lo que muchos piensan. El número 2 del régimen, Diosdado Cabello, ejerce una enorme influencia sobre todo el Gobierno y controla las bases chavistas, pero la última palabra la tiene siempre Maduro. No hay un poder compartido ni dividido, todo empieza y termina en él.