Con su estética poshumana y sus diseños propios de la alta costura clásica, Matières Fécales demuestra que la belleza es un concepto polisémico y que lo diferente y hasta lo grotesco son herramientas necesarias para cambiar las convenciones sociales
La Place Vendôme, esa pequeña plaza que concentra joyerías centenarias, hoteles de lujo y salones históricos de casas de alta costura, se llena de clientes millonarios, influencers, celebridades y, por supuesto, fotógrafos durante los días de la Semana de la Moda de París. Pero una mañana del pasado octubre, los curiosos que acuden a ver a los famosos y a fotografiarse delante de su obelisco se sorprendieron (y algunos, por desgracia, se asustaron) al ver un público muy distinto al habitual: decenas de gente con plataformas de cuero, tatuajes en la cabeza, cadenas como adorno, lentillas de colores y antifaces. El epicentro del lujo mundial se había convertido en una especie de club pa...
ra cyberpunks. De eso se trataba. “Quisimos hacer el desfile aquí porque representa un ámbito al que no pertenecemos”, cuenta Steven Raj Bhaskaran, mitad del dúo canadiense Matières Fécales junto a Hannah Rose Dalton. La colección se titula Hannah, precisamente por ella. Nació como una carta de amor de Steven hacia su pareja profesional y laboral. “Durante estos tiempos difíciles, creíamos que era importante inspirarnos en el amor, que es lo más humano que existe. Para mí ver a Hannah salir al mundo cada día y recibir miradas y opiniones por su forma de expresarse me entristece, pero también me hace admirarla más”, explica el diseñador, “porque ella sigue caminando entre las burlas y a veces hasta las agresiones verbales. Es increíble”.






