Los lectores y las lectoras escriben sobre la obligación de opinar de todo, la crisis de la vivienda, la polémica por el Gordo en Villamanín y la adicción a las redes
Polarización es la palabra con la que se resumen hoy los debates. No son solo los medios de comunicación los que nos empujan a posicionarnos de inmediato a favor o en contra de cualquier asunto. También lo hacen las pr...
opias personas en las conversaciones de cada día, como si la urgencia por opinar fuese una obligación moral. Sin embargo, no es obligatorio tomar partido de forma inmediata. Estar a favor o en contra sin reflexión resulta tan pobre como renunciar a tener opinión. A las opiniones se llega mediante la discusión con uno mismo. El mundo no es blanco ni negro, y rara vez conocemos los asuntos complejos con la profundidad suficiente como para sostener una opinión tan firme que no pueda cambiar a lo largo de una vida. Pensar y no actuar de manera impulsiva no es equidistancia ni indiferencia; es un intento honesto de comprender la complejidad de las cosas.
Jesús Feliciano Castro Lago. Bargas (Toledo)
Llamé hace unos días para ir a ver unos pisos cerca del barrio de Delicias en Madrid. Era una promoción de “precio asequible” avalada por el Ayuntamiento, que empieza en 900 euros. Para ir a verlo —solo ir a verlo—, me piden hacer la reserva en la web y pagar un mes de fianza, y luego si no me gusta o no cumplo sus requisitos, ya me la devuelven. ¿Cuánto tiempo se quedan mi dinero mientras revisan mi documentación? Los requisitos son ganar tres veces el alquiler. Si alquilas un piso de 900 euros tienes que presentar una nómina de casi 3000. Si yo ganara 3000 euros al mes, no necesitaría al Ayuntamiento para nada.






