“Año Nuevo, vida nueva”, dicen, pero después del fiestón de Nochevieja no es tan fácil seguir en pie. Para recuperarte con cierta dignidad, hemos preguntado a expertos y expertas por sus remedios gastronómicos

Solo hay que mirarse al espejo el día de Año Nuevo para saber que la madrugada anterior se ha cometido un error. El rostro lánguido oscurecido bajo los ojos como Kingsley Amis, restos de purpurina en los lugares más insospechados; el oleaje en el estómago, la disforia, ráfagas de imágenes como en una película noventera de Guy Ritchie colándose entre la niebla densa que cubre el cerebro. Es el cuerpo vengándose por haber bebido demasiado. O por haber bebido mal (algo que puede pasar incluso más a menudo).

El mejor remedio para la resaca es la sobriedad, eso lo sabemos. Sin embargo, eliminar esa posibilidad de la ecuación durante la Nochevieja es casi tan difícil como recordar cómo has llegado a casa el primer día del año. Así, si el primer consejo es la mesura, “la sobria ebrietas, tratar de evitar no solo la resaca sino la vergüenza y ridículo del mal ebrio”, como nos recuerda Borja Insa, mejor coctelero de España World Class 2024 y capitán de Moonlight en Zaragoza, el segundo es “tomar una cucharada de aceite un rato antes de comenzar la ingesta de alcohol, lo que encapsula parte de él para que sea expulsado sin llegar a la sangre”. A esto ayuda también la bacanal gastronómica con la que solemos despedir el 31 de diciembre.