Erotizar el día a día o mostrase más vulnerable podrían ser dos de las determinaciones eróticas a observar para mejorar la vida sexual en el año que empieza

El mes de enero invita a hacer listas de propósitos y metas en todos los ámbitos, especialmente el laboral, económico o social. No está de más que también contemplemos el lado más íntimo y personal: nuestra sexualidad, casi siempre sin planificar y relegada a los ratos libres, los puentes, las vacaciones o a que haya ganas. Esperamos que nuestro instinto básico nos seduzca, nos tiente, tome la iniciativa; y, cuando no lo hace, lo olvidamos y dejamos de llamarle, como al amigo de antaño que se desdibuja y con el que ya no contamos para ningún plan. ¿Qué tal si este año somos nosotros los que tratamos de tentarle a él y le proponemos citas y planes a los que no podrá negarse?

Pocas personas conozco que lleven una vida sexual satisfactoria a lo largo de toda su existencia. La mayoría pasa por épocas doradas y por periodos aciagos, solitarios o donde pareciera que el deseo sexual perdiese su carácter universal para convertirse en exclusividad de unos pocos privilegiados. La vida nos pone, a veces, en un irremediable dique seco por causa de rupturas sentimentales, enfermedades u otros problemas. Sin embargo, pasado un tiempo y reparada ya la embarcación, es bueno volver a navegar, si no queremos que el motor del bote se estropee por falta de uso.