Un libro fascinante que enseña con qué se ha entretenido y desafiado su ingenio la humanidad a través de los siglos y que habla de fichas, tableros, cartas o dados, pero también de videojuegos, como el mítico Tetris, o de pasatiempos digitales como el Wordle
Un sábado de hace más de 50 años, un niño londinense llamado Marcus du Sautoy deambulaba por los pasillos del Museo Británico. Sus abuelos vivían muy cerca y le encantaba visitar el edificio y curiosear sus tesoros. Entre ellos, el chaval descubrió un hermoso tablero de maderas rojas y azules con incrustaciones de taracea. Se trataba de un tablero del juego real de Ur, con el que ya se entretenían los babilonios 25 siglos antes de nuestra era.
Ese hallazgo fue la chispa que empujó a Du Sautoy, hoy catedrático de Matemáticas en Oxford, a recorrer el mundo explorando los juegos que definen a las civilizaciones, tal como otros buscan monumentos, sabores o escenarios para sus selfis. Y plasmó esa experiencia en La vuelta al mundo en ochenta juegos, un libro fascinante que conduce al lector por océanos y continentes para enseñarle con qué se ha entretenido y desafiado su ingenio el Homo ludens a través de los siglos y que habla de fichas, tableros, cartas o dados, pero también de videojuegos, como el mítico Tetris, o de pasatiempos digitales como el Wordle.






