La palabra pasatiempos puede resultar disuasoria en una época en la que lo que más nos falta es el tiempo. ¿Quién quiere “pasar el tiempo” cuando la consigna es aprovecharlo al máximo? Y, sin embargo, los pasatiempos pueden ser muy útiles. Como un gimnasio para nuestras neuronas, para desconectar del móvil, si los resolvemos en papel, para aprender cosas nuevas, adquirir vocabulario o desarrollar la concentración y el pensamiento lógico, y, lo más importante, por diversión o por el puro placer de afrontar un reto y superarlo.

Con el propósito de ofrecer a sus lectores un entretenimiento alejado de las pantallas, desafiar su ingenio y estimularles a mover las células grises, EL PAÍS lanza una colección compuesta por tres libros con 900 juegos en total, concebidos para acompañarlos este verano en tumbonas, sofás y hamacas. Se trata de una selección de rompecabezas, muchos de ellos publicados por algunos de los más destacados expertos en la materia del diario. El seguidor habitual de esta sección en el periódico impreso o en la web reconocerá en estos desafíos el sello de calidad de firmas como las de Eduardo Delgado, Tarkus; Nataly Sanoja, Jurjo o José Luis Herencia, Mambrino, crucigramista del diario durante 17 años, hasta su muerte en 2019, y creador junto a su predecesor, Peko, de un estilo reconocible que convertía a los lectores en cómplices de su sentido del humor y de sus juegos de palabras.