El debate es nuevo en España, pero en el Reino Unido y Australia ya han elaborado guías específicas que recomiendan evitar sentar a los menores en el regazo, limitar el contacto físico y garantizar siempre la presencia de otro adulto
Alrededor del mediodía, en la app que utiliza la escuela para comunicarse con las familias, aparece un álbum de fotos de niñas y niños sentados en el regazo de alguien caracterizado como Papá Noel. Una escena que, con toda probabilidad, se repetirá estos días en centros culturales, comerciales, laborales y deportivos. “Hubiéramos preferido que esta situación de coger a las criaturas no se diera”, plantea por privado una de las familias. La respuesta: incomodidad.
El debate no es nuevo, pero sí lo es en España. Hace unos años se hizo viral en TikTok la reacción de una niña en Estados Unidos negándose a sentarse en el regazo de Santa; también ha habido campañas al respecto en Australia y en Reino Unido. En este último, organizaciones como Rotary International —que colabora en la organización de eventos navideños— han elaborado guías específicas que recomiendan evitar sentar a los menores en el regazo, limitar el contacto físico y garantizar siempre la presencia de otro adulto. En el resto de Europa, no existen orientaciones similares.






