El centro penitenciario que prometía mejor trato para los presos, inaugurado por el presidente Teodoro Obiang en 2018, se ha convertido en un lugar de torturas, desapariciones, y violaciones de los derechos humanos

Estas épocas del año son fechas de reencuentros familiares, de ilusión por ver a los familiares que hace tiempo que no ves y de alegría. Desafortunadamente, no todas las familias del mundo podrán disfrutar de momentos así. En Guinea Ecuatorial hay hogares a los que las fuerzas de seguridad han hecho “desaparecer” a alguno de sus miembros y durante estas fechas sus ausencias son aún más duras.

Así serán las Navidades de la familia de Joaquín Elo Ayeto, un defensor de derechos humanos en Guinea Ecuatorial que fue detenido el 1 de agosto de 2024. Le aprehendieron en su domicilio de Malabo. Miembros de la Gendarmería entraron por la fuerza en su casa y se lo llevaron. Fue acusado de realizar actividades ilegales a través de la plataforma de la sociedad civil Somos+, de la que es miembro y que, según las autoridades, no está legalmente registrada. El 13 de agosto de ese mismo año fue trasladado a la cárcel de Oveng Azem, en la ciudad de Mongomo, y desde entonces no se han vuelto a tener noticias de él.