El dictador y su hijo Teodorín pasan de extorsionar a empresarios a hacerlo con sus trabajadores
Acudir en Malabo a una reunión técnica para explicar las deficiencias de la instalación de la televisión digital terrestre y acabar preso en las mazmorras de Black Beach, la siniestra cárcel de los horrores que dirigió Teodoro Obiang Nguema, el presidente de Guinea Ecuatorial. Ese ha sido el camino inesperado que han recorrido dos trabajadores españoles rehenes de los Obiang. Un calvario de indefensión por el que antes han pasado decenas de emprendedores españoles que sin medir los riesgos cayeron en la peligrosa mafia de la antigua colonia española....
David Rodríguez Ballesta, granadino, 45 años, supervisor técnico de vídeo, y el contable Javier Marañón, cordobés, de 51, no son como las anteriores víctimas del sistema corrupto que impone la familia Obiang. Su perfil es el de dos empleados con discretas nóminas y ningún poder de decisión.
La pesadilla comenzó en enero del año pasado cuando acudieron confiados a una reunión de la fiscalía guineana en la que les reprocharon deficiencias en el desarrollo del proyecto, les retiraron sus pasaportes y encerraron en los calabozos de la Gendarmería. Era solo el principio de un mal sueño.






