David Rodríguez y Javier Marañón, empleados de una empresa de TDT, están detenidos desde enero sin apenas contacto con el exterior en una de las peores cárceles del mundo
David Rodríguez Ballesta, técnico de vídeo, y Javier Marañón Montero, contable, entraron en una reunión el 22 de enero en Malabo (Guinea Ecuatorial) para dar detalles al Gobierno de ese país sobre la primera fase del proyecto de instalación de la televisión digital terrestre (TDT) en la que habían participado. Hablaban en nombre de Wayang Teknica, la empresa adjudicataria del proyecto, pero de la que eran meros empleados. A esas alturas, el empresario propietario de la firma y el gestor que la representaba en el país estaban ya muy lejos de allí. Sabían que el Gobierno guineano, con o sin razón, les estaba buscando las vueltas por, en resumen, corrupción de ese proyecto, adjudicado por algo más de 33 millones de euros. A Rodríguez, granadino de 45 años, y Marañón, cordobés de Peñarroya-Pueblonuevo, de 51, le retiraron los pasaportes justo al terminar la reunión. A los pocos días, fueron detenidos sin explicaciones, asegura su familia. Tras un largo periodo en los calabozos de la gendarmería, a primeros de abril fueron trasladados a la prisión de Black Beach, considerada una de las peores del mundo. 10 empleados guineanos siguieron y siguen, la misma suerte. Allí continúan los dos españoles, sin visitas de su letrado, ni de su familia, sin conexión con el exterior y a la espera de un juicio sin fecha. Tras varias huelgas de hambre por sus malas condiciones de vida, la familia teme por la vida de ambos.






