Sube el 78% en 2025 y los analistas destacan sus perspectivas de crecimiento y el atractivo del dividendo más allá del pago por la venta de TSB
El Sabadell se acerca al final de 2025 con una revalorización del 78% y rozando máximos. El banco ha sido uno de los protagonistas del ejercicio después de que el pasado octubre, y tras casi año y medio de gran incertidumbre, fracasara la opa hostil que BBVA lanzó sobre la entidad. La acción, lejos de desinflarse, se rehizo y acaba el año con el favor de los analistas. El interés inversor se ha desplazado a la propia actividad de la entidad y sus perspectivas y de momento, el mercado está de su parte: el 54,5% de las recomendaciones son de mantener y el 45,5% de compra; no hay ninguna de venta, tal y como recoge el consenso de Bloomberg. “El Sabadell vuelve a una situación realista en un ecosistema bancarizado como el español: desaparece el ruido corporativo y vuelve a cotizar exclusivamente por su capacidad de generar beneficios recurrentes y remunerar al accionista, lo que reduce la especulación pero obliga a mirar con lupa la rentabilidad sostenible del negocio”, comenta Ignacio Albizuri, director de mercados de Miraltabank.
Albizuri señala que el Sabadell “tiene una valoración no muy exigente y una mejora clara frente a su pasado, con más capital y menos riesgos heredados, mientras que su principal debilidad es estructural: crecimiento limitado, fuerte dependencia del ciclo económico español y una rentabilidad que, aunque razonable, difícilmente será diferencial frente a otros bancos europeos mejor posicionados”. Aun así, cree que puede ser una opción para invertir de cara 2026.






