El campeón mundial de MotoGP vuelve a pilotar tres meses después de su accidente y acelera rumbo a 2026

Cualquiera diría que Marc Márquez merecía unas buenas vacaciones. Pero no las ha tenido. Después de un lustro aquejado por trompazos recurrentes, malos resultados y graves lesiones, el piloto español de Ducati completó uno de los mayores regresos a la cima del deporte este 2025. Su reconquista del título de MotoGP, con un dominio apabullante que le llevó a levantar la corona a finales de septiembre, con cinco grandes premios de...

margen, tuvo a la semana siguiente un giro de guion inesperado. Una nueva lesión en el maldito brazo derecho, el mismo que tras cuatro operaciones en dos años le había dejado muy cerca de la retirada.

De eso hace casi tres meses, y por el camino a Márquez le ha dado tiempo para hacer de todo menos reposar y desconectar como la gesta merecía. “No hay vacaciones para mí, no. Es así. Para mí es fácil aceptarlo. Para Gemma [su pareja] es un poco más difícil, aunque lo entiende”, reconocía en tono jocoso hace unos días. Entre visitas al quirófano, a los fisios y al gimnasio, además de un sinfín de compromisos de distintos patrocinadores, el campeón de Cervera apenas pudo encajar unos días de escapada junto a ella por Castilla y León a finales de noviembre. Desde entonces, ya con el beneplácito de los doctores, empezó a elevar la carga de trabajo sobre su magullado brazo derecho con un único objetivo: volver al 100% de cara a los primeros entrenamientos de pretemporada de 2026, programados en Malasia a comienzos de febrero.