El escritor recurre a una saga familiar de Cascais para retratar la trepidante metamorfosis vivida en su país hace medio siglo: “Las dictaduras no son películas de James Bond”
En Revolución, la novela de Hugo Gonçalves (Sintra, 49 años) que Libros del Asteroide acaba de publicar en español con traducción de Rita da Costa, está toda la magia, la fragilidad y el caos del Portugal que pasó de la dictadura a la democracia. Los días que parecían años porque entre una hora y la siguiente algo importante había ocurrido. Entonces el FOMO (Miedo a perderse algo) habría matado a medio país de ansiedad. Es una narración clásica que cuenta la historia de una saga familiar de destinos dispares, una elección que le permite mostrar todos los caminos abiertos aquellos días, desde la extrema derecha que colocaba bombas en sindicatos y sedes comunistas a la extrema izquierda que asaltaba bancos para financiar la extinción del capitalismo.
Es uno de esos libros que agarra por el mentón y obliga a leer del tirón. En Portugal fue distinguido en 2024 con el premio Fernando Namora, que antes recibieron obras de Lídia Jorge, António Lobo Antunes, Teolinda Gersão o José Eduardo Agualusa. Acompañado de una banda sonora, que va desgranando uno de los protagonistas como parte de su flujo mental, tiene destellos radiantes (“Sonreía como quien toma una curva tirando del freno de mano”) y humorísticos como la denominación elegida para Salazar, el hombre que fundó la dictadura del Estado Novo, como el dictador-espátula.






