El trauma de Extremadura atenaza al resto de las federaciones con elecciones. El Gobierno mantendrá su asidero en el crecimiento de la ultraderecha
Los extremeños han votado según sus intereses y no en función de la acción del Gobierno de España. La cúpula del PSOE se afanará hoy, mañana y hasta que el presidente, Pedro Sánchez, convoque elecciones generales, en encapsular la debacle electoral en Extremadura, donde la abstención de anterio...
res votantes socialistas ha sido abrumadora. No ha habido alicientes para votar al candidato Miguel Ángel Gallardo ni a su partido, el PSOE. Ambos, cartel electoral y marca, han sufrido un varapalo rotundo, sin paliativos. Todo menos reconocer en público que los extremeños hayan podido juzgar al Gobierno de la nación.
Nada que no esperaran los socialistas, en unas elecciones en las que su máxima aspiración ha estado en que al adversario principal, el PP, le fuera mal, toda vez que las expectativas propias siempre fueron desastrosas. Con este resultado, el PSOE deja a sus bases en todas las federaciones con el ánimo por los suelos ante la perspectiva de que a su partido no le irá bien en las próximas elecciones autonómicas que se celebrarán entre febrero y junio. Extremadura ha sido desde el comienzo de la democracia un símbolo para el PSOE con resultados abrumadores; perder trece puntos en solo dos años, cuando en 2023 ganó en votos aunque empatara en escaños con el PP, daña la estructura emocional del partido centenario.







