Podemos da por muerto el Gobierno, denuncia que es “una fábrica de ultraderechistas” y respalda a De Miguel al referirse a Díaz como “un fraude para la izquierda”

El resultado histórico de Unidas por Extremadura en las elecciones de este domingo que alcanza los siete diputados, sube más de 17.000 votos y revierte la caída de los últimos años a costa del desplome del PSOE― ha servido para dar un respiro a las organizaciones a la izquierda del socialismo en un fin de año muy complicado, pero no para aplacar las tensiones internas y mucho menos decidir una tregua. Las posiciones han vuelto a mostrarse firmes esta mañana en las comparecencias de los dirigentes nacionales de cada partido. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, ha celebrado el éxito de la candidatura liderada por Irene de Miguel (su partido obtiene la mayoría del grupo, cuatro diputados) y ha reivindicado que ese es el camino a seguir en los comicios que llegan en febrero en Aragón y después en Castilla y León y Andalucía, donde su formación, asegura, tiene la “responsabilidad” de “vertebrar” esas alianzas amplias. Mientras, desde Podemos, su secretario de Organización, Pablo Fernández, ha vuelto a advertir de que el éxito del domingo tiene que ver con la existencia de una izquierda “arraigada al territorio y que cuenta con partidos políticos de verdad, no sumisos al PSOE”, una referencia directa a Movimiento Sumar, el partido de Díaz, que no concurría en esos comicios al no estar constituido en Extremadura. Fernández ha “refrendado” todas las declaraciones de De Miguel, también su posición sobre la vicepresidenta segunda del Gobierno, a la que se refirió hace unos días como “fraude para la izquierda”. Durante la campaña, la cabeza de lista no ha escatimado en críticas a la dirigente gallega, a la que en su día sí respaldó frente a los recelos de la dirección nacional de Podemos.