Ferraz, que ha transmitido su preferencia por una mujer, teme que el partido se desangre en las terceras primarias en tres años tras el desastre de las autonómicas

La sucesión de Miguel Ángel Gallardo en el PSOE de Extremadura, un partido descabezado desde diciembre tras su dimisión después de firmar el peor resultado del partido en la comunidad, ha reabierto la caja de los truenos en una federación que arrastra las heridas de una durísima derrota electoral mientras se prepara para ...

sus terceras primarias en tres años.

A solo unos días del debate de investidura de María Guardiola, el próximo martes, que el PP encara sin haberse garantizado el apoyo de Vox, los socialistas vuelven a bullir en medio de una gran tensión interna en la que se manejan los nombres de cuatro posibles aspirantes a la secretaría general, sin que haya surgido de momento una candidatura de unidad que evite la enésima batalla orgánica. Eso sin contar los movimientos bajo el radar de otros pretendientes que esperan su oportunidad. “Nos arriesgamos a otra guerra civil en una situación de debilidad extrema”, advierte un peso pesado del Gobierno de Guillermo Fernández Vara, el último presidente socialista. El miedo en la cúpula del PSOE, La Moncloa y sectores de la federación es que el partido se vuelva a desangrar en otro proceso reñido: Gallardo relevó a Fernández Vara en marzo de 2024 al imponerse a Lara Garlito con un respaldo del 55,71%. En enero de 2025 venció de nuevo con el 62,61% de los votos a Esther Gutiérrez. En ambos casos perdió en la provincia de Cáceres, con menos militantes (unos 3.500) que la de Badajoz (6.500).