Los timadores usan aplicaciones de citas para manipular emocionalmente a sus víctimas y empujarlas hacia operaciones de inversión
Cuando Blanca Frías conoció a un hombre en una aplicación de citas en 2014 no se imaginaba que aquel encuentro acabaría en una relación marcada por la manipulación emocional. Él le dedicaba palabras bonitas y afecto, mientras se ganaba su confianza con un objetivo claro: conseguir su dinero y desaparecer. Ella tardó cuatro años en ponerle nombre a lo que le había pasado porque entonces nadie hablaba de “estafas del amor”. Consciente de la existencia de otras víctimas, en 2023 utilizó su experiencia para crear la Asociación Nacional Contra la Estafa con Manipulación Emocional (ANCEME). Desde ahí acompaña a 300 mujeres y hombres que lidian con el silencio por “la vergüenza” y el “juicio social” que rodea a este tipo de engaños.
Lo que apenas se conocía hace una década se ha convertido en un problema creciente. La técnica de los timadores es la misma: seducción, manipulación, aislamiento…, pero han pasado de pedir dinero para responder a falsas urgencias económicas a multiplicarlo sobre el papel, animando a las víctimas a invertir en criptomonedas mediante plataformas supuestamente seguras y rentables. Lo que les interesa realmente es que hagan cada vez más inversiones para engordar los fondos ilícitamente obtenidos. Para ello suelen presentarse con perfiles falsos, utilizando fotografías visualmente atractivas. Como no llegan a quedar físicamente con ellas, les importa proyectar confianza y solvencia.







