David (pseudónimo para proteger su identidad), español en la cuarentena, quien colaboró en un centro de estafa en Camboya.-EFE/ Noel Caballero

Bangkok/Bogotá/Nom Pen/São Paulo (EFE).- Las mafias que desde espacios casi carceleros del Sudeste Asiático, sobre todo en Camboya y Birmania, llevan a cabo multimillonarias y sofisticadas estafas digitales, según denuncias de la ONU y numerosas organizaciones, han puesto el foco recientemente en España y Latinoamérica, con la creciente captación de nativos que les faciliten encontrar víctimas de fraudes en sus países de origen.

Estas actividades “ilegales” nacieron vinculadas a la industria de los casinos en el Sudeste Asiático, pasando al ecosistema digital tras el covid-19, para convertirse en centros de ciberestafas, en los que trabajadores, en algunos casos en condiciones de semiesclavitud, defraudan millones de dólares a víctimas de todo el planeta bajo órdenes de mafias, muchas de ellas chinas, según expertos e informes de Naciones Unidas.

En estas instalaciones se han documentado torturas e incluso varios casos de muertes, contra quienes no cumplen objetivos, de acuerdo con varias investigaciones, tanto privadas como de oenegés y la ONU, que estima que hay al menos 100.000 personas en este tipo de centros de estafas en Camboya y 120.000 en Birmania.