Cuanta más veracidad tenga una historia en una estafa, más probabilidades hay de que el incauto termine confiando en que se encuentra en un entorno seguro. 12 detenidos por estafar a personas que intentaron comprar un coche de segunda mano por internet simulaban que pertenecían a una conocida empresa de vehículos y hacían pasar a sus clientes por diferentes departamentos para dar esa sensación. Nada más lejos. “Cada uno de los líderes trabajaba desde su casa, con sus teléfonos móviles y sus víctimas, pero colaboraban para simular, por ejemplo, que unos eran del departamento de finanzas y otros de ventas, y se los iban pasando”, señalan fuentes conocedoras de la investigación. Así creaban un carrusel en el que la víctima, además del dinero, perdía también el control de su identidad, ya que se apropiaban de los datos del DNI que había entregado para tramitar la compra y los empleaban para la siguiente estafa. Los investigadores calculan el grupo timó con este método a 175 víctimas a las que ocasionaron un perjuicio de 380.000 euros. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones o la aparición de más afectados.

Los anuncios de venta de los coches, publicados en diferentes plataformas de venta de segunda mano, tenían que provocar la sensación de que se trataba de un chollo. “Tenían precios golosos, muy inferiores a los que tiene actualmente el mercado”, añaden las mismas fuentes. Pero no eran más que un espejismo. Las fotografías pertenecían a otros anuncios y habían sido tomadas sin permiso. “Funcionaban como un call center, trabajando 24 horas al día y llegaban a utilizar más de 69 líneas telefónicas con titulares por todo el país”, ha explicado este lunes la Policía Nacional y la Guardia Civil. Una vez que la red captaba su interés, les pedían que dejaran esas plataformas para seguir hablando a través de WhatsApp, fuera de los canales de seguridad que les ofrecen estos lugares de compra en línea.