Alguien elegante y exitoso nos contacta por Facebook y se declara fervorosamente enamorado; nos llega una oferta que promete un trabajo fácil y bien pagado, o nos presentan una inversión irrechazable para multiplicar nuestros ahorros. Propuestas demasiado bonitas para ser ciertas. ¿Cómo podemos estar prevenidos ante estos engaños que cada año embaucan a cientos de miles de personas en el mundo?
La Guardia Civil desarticuló en mayo pasado una red criminal que había logrado estafar a 70 personas un total de millón y medio de euros por el método de la estafa del amor. Las víctimas eran seducidas por las redes sociales y engañadas tras otorgar su confianza. Es un fraude muy común en internet, señala Raquel Herrero, responsable del Grupo de Delitos Económicos de la Guardia Civil. Y va en aumento. La generalización de las redes sociales y las plataformas de mensajería las convierte en un caldo de cultivo para este tipo de fraudes, que se caracterizan por apelar a lo personal, a las necesidades, aspiraciones y vulnerabilidades de cada individuo.
El amor, como sentimiento más universal, es la llave de entrada para los estafadores: estamos indefensos cuando nos enamoramos. Pero también se aprovechan cuando buscamos un empleo desesperadamente, por eso los defraudadores lanzan ofertas de trabajo falsas o anuncios con los que enriquecerse invirtiendo en negocios punteros o en la criptomoneda de moda.






